Soltando lastre…

Quiero comenzar recalcando, que este es un post de desahogo. Hay días que le doy mucha importancia, otros solo una poca y otros ninguna. Pero hoy, es uno de esos días en los que la negrura se ha apoderado de mi y no me deja ver más allá de mis pies.

Fuente imagen: fotos.categoriageneral.com

Formar una familia es un camino glorioso, que te colma de felicidad y por instantes te hace ver todo de color de rosa. Pero hay momentos, en los que te hace sentirte muy sola, sin ningún apoyo y en el ojo del huracán. Quizá esté exagerando (suelo pecar de darle demasiada importancia a las palabras y hacer una montaña de un grano de arena), pero hoy, me siento muy sola afrontando la maternidad y mi vida.

Parece que cuando algo está mal, es culpa mía y solo mía. Cuando mi peque se pone malita, no quiere comer, tiene pataletas o se tira un pedo de color lila, es culpa mía, Que la casa está hecha un estercolero, la culpa mía, que se gasta en exceso, la culpa mía… y así podría seguir en una interminable lista.

Esto, ponga más fuerza o menos en darle la justa importancia, al final me acaba pesando, pues por todos es sabido, que la familia es una formación de varias personas y que la responsabilidad de lo que pasa en ella es de todos los miembros.

Es cierto que no trabajo, si, pero aclaro que fuera de casa. El hogar y la crianza es un trabajo muy duro (y gratificante) y afrontarlo solo, muchas veces se hace cuesta arriba.

Se que mañana se me pasa y vuelvo a mi luz y a mi ser. A comerme el mundo, que es lo que me gusta y con lo que me siento bien, pero hoy necesitaba soltar lastre y dejar ir pensamientos oscuros.

Gracias por leerme y dejar desahogarme.

¡Nos leemos pronto! 😉

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