Lo que hay que oír…

No va a ser la tónica general del blog que se den dos publicaciones al día en él, pero es que este tema me lleva quemando la sangre desde que me ocurrió, bueno, más bien desde que tuve que escuchar tal tropelía…

Estábamos Aditi y yo en el en el centro de Sunnyville intentando buscar aparcamiento, cuando más de tres cuartos de hora después y ya con los horribles  dulces gritos de la señorita clamando en mi oído, me decidí a meter el coche en un parking. Una vez bajado el carro, el bolso, la manta y amordazado  calmado a la dulce y querida Aditi me dispuse a salir de aquel agujero lleno de humo, y cuando me dispongo a salir, un amable mendigo me hace ver que por aquella salida no hay ascensor, me explica amablemente donde se encuentra la próxima salida que sí que lo tiene, le doy las gracias y una pequeña ayuda y me dispongo a salir.

Todo habría quedado en eso, si al salir y después de haber recorrido ya unos metros, no hubiese escuchado lo siguiente:

“Seguro que yo lo estoy pasando peor que usted, que estoy en el paro”

Esa frase, es la que tuve yo que escuchar de un hombre acompañado de dos señoras que venían de comprar en unos grandes almacenes. Esa frase, iba dirigida al mendigo… si, ese hombre que vive tirado en la calle, sin hogar, sin alimento, sin ropa de abrigo, que tiene que mal vivir, pidiendo para poder tener algo que llevarse a la boca.

Bueno, pues se metió en el coche y se largó tan tranquilamente y yo me quedé con cara de gilipollas, por que en ese momento me quedé tan alucinada, que no fui capaz de reaccionar y decirle cuatro cosas bien dichas.

El mendigo si reaccionó y le dijo sin ningún insulto, que dudaba mucho que lo estuviera pasando peor que él, cuando el señor aparcaba en un parking e iba de compras con su mujer.

Todo esto lo cuento, por que no se en que momento esta sociedad de mierda se ha convertido en una jungla de seres sin corazón. Todavía no entiendo, como un hombre hecho y derecho, fue capaz de dirigir tal gilipollez improperio a un hombre que no creo que haya decidido libremente mendigar  y mal vivir en la calle.

¿De verdad esta es la clase de sociedad que queremos dejar a nuestros hijos? yo no, e imagino que vosotros tampoco, pero me vuelve loca y no deja de reconcomerme la cabeza cúal puede ser la manera de evitarlo…

El recuerdo aún me deja mal sabor de boca, y la cara del pobre hombre que amablemente me dijo por donde subir hacia la calle es un recuerdo latente que no puedo borrar de mi cabeza. Siento que podría haber hecho algo más. Estoy harta de recorrer las calles de Sunnyville e ir teniendo que sortear a gente pidiendo, pidiendo trabajo, comida, ropa… y no por que me moleste la vista, si no por que son personas, como tu y como yo, que sienten y que no merecen vivir así. Nadie se merece eso. Y una servidora está ya cansada de ver a gente sufrir.

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6 pensamientos en “Lo que hay que oír…

  1. Hay gente que se vanagloria de su buen corazón y empatía. Pero lo cierto es que muy pocas personas sienten que pueden hacer “algo”. ¿Podemos? Oh, sí… ¡Claro que podemos! Mi máxima en esta vida cuando algo no marcha bien es… Mira a tu alrededor y verás que siempre habrá alguien que se esté comiendo tus despojos. Por muy mal que estés, siempre habrá alguien peor que tú.

    Yo llevo ya varios años colaborando en los bancos de alimentos (donando comida), a nivel municipal donando juguetes. Muebles a Reto. A los movimientos en favor del Sahara. ¿Son minucias? Pues probablemente… Pero menos es nada. Siempre hay algo en nuestra mano por hacer. Muchas manos, son mucho más que una sola.

    ¡Un besazo!

  2. Hola, te comprendo porque yo siento lo mismo, y más cuando desde por la mañana ves a gente rebuscando en los contenedores, pero también he tenido un par de desengaños en el otro sentido. Yo ahora mismo no trabajo a penas , y un día a un negrito de los que venden pañuelos y piden dinero, se me ocurrió ofrecerle comida, ( venía del supermercado) y me miro con desprecio alzando la mano…luego otro día que hacia frío vi a un hombre tirado en el suelo, no recuerdo sí ni siquiera llevaba zapatos, iba en el coche, di la vuelta, aparque en doble fila y le ofrecí una manta térmica q llevo en el maletero. Me dijo q no la quería y me quedé a cuadros…en fin, que no todos somos como ese señor. Esta sociedad es como es y hay de todo…
    Saludos

    • La verdad es que de esas experiencias hemos tenido todos. Pero a pesar de los desengaños no hay que olvidar que existen muchas personas que si necesitan de nuestra ayuda real.
      También muchos de los que rechazan nuestra ayuda y solo buscan dinero son enfermos o personas explotadas por mafias o personas que se aprovechan de ellas. Una pena

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